La subrogación hipotecaria es una operación que permite cambiar tu hipoteca de un banco a otro sin necesidad de cancelarla y contratar una nueva. Es una herramienta muy útil para mejorar las condiciones de tu préstamo hipotecario y puede suponer un ahorro significativo a lo largo de la vida del préstamo.

¿Qué tipos de subrogación existen?

Existen dos tipos principales de subrogación hipotecaria:

¿Cuándo conviene hacer una subrogación?

La subrogación tiene sentido cuando el ahorro que obtienes en intereses supera los costes de la operación. Generalmente conviene cuando:

Regla generalSi el ahorro mensual en cuota multiplicado por los meses que quedan de hipoteca supera los gastos de subrogación, la operación es rentable.

¿Qué costes tiene la subrogación?

Desde la Ley Hipotecaria de 2019, los costes de subrogación se han reducido significativamente. El banco receptor asume los gastos de notaría, gestoría y registro. Los costes que puede repercutirte el banco origen son:

¿Cómo es el proceso de subrogación?

  1. Solicitas al nuevo banco una oferta de subrogación
  2. El nuevo banco comunica al banco actual tu intención de subrogar
  3. El banco actual tiene 15 días para igualar o mejorar la oferta
  4. Si no iguala, la subrogación puede seguir adelante
  5. Se firma ante notario la escritura de subrogación

Novación vs. Subrogación: ¿cuál elegir?

Antes de decidirte por una subrogación, vale la pena intentar negociar directamente con tu banco actual (novación). Si tu banco acepta mejorar las condiciones, evitas los trámites y costes de cambiar de entidad. Si no accede o la oferta es insuficiente, la subrogación es el siguiente paso.

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